Golden Tempo se impone en una carrera memorable, mientras José e Irad Ortiz protagonizan un cierre sin precedentes y la entrenadora Cherie DeVaux marca un nuevo capítulo en la historia del deporte
El Kentucky Derby 2026 dejó una de esas historias que van más allá del deporte y se quedan en la memoria colectiva. No fue solo una carrera emocionante en Churchill Downs. Fue una combinación de talento, familia y superación que convirtió la edición de este año en un momento verdaderamente histórico.
En la recta final, cuando todo parecía inclinarse hacia el favorito Renegade, el caballo Golden Tempo apareció con fuerza desde atrás para cambiar el destino de la carrera. Montado por José Ortiz, cruzó la meta primero con un tiempo de 2:02.27 en la distancia de 1 1/4 de milla, superando a Renegade, guiado por su hermano, Irad Ortiz Jr..
Un final de película entre hermanos
Lo que ocurrió después de la meta fue tan poderoso como la carrera misma. Por primera vez en la historia del Derby, dos hermanos ocuparon el primer y segundo lugar. José e Irad Ortiz no solo compitieron al más alto nivel, sino que hicieron historia juntos.
El momento quedó sellado con un gesto espontáneo: ambos intercambiaron un puñetazo tras cruzar la meta, una mezcla de orgullo, competencia y complicidad que resumía años de esfuerzo compartido.
Para José, la victoria tuvo un sabor aún más especial. Era su primer triunfo en el Derby tras múltiples intentos. Y llegó en grande. Apenas 24 horas antes, también había ganado el Kentucky Oaks, logrando un doblete que solo unos pocos jinetes han conseguido en Churchill Downs.
“Fue mi año, hoy es mi día”, dijo el jinete tras la carrera, dejando claro que, aunque el orgullo familiar está presente, la competencia también lo está.
Para Irad, el segundo lugar fue un momento agridulce. Celebró con su hermano, pero la cercanía de la victoria dejó emociones encontradas. Aun así, el mensaje fue claro: si vas a perder, que sea contra alguien de tu sangre.
Una victoria que también es un mensaje
Más allá del logro de los hermanos Ortiz, el Derby de 2026 marcó otro hito importante. La entrenadora Cherie DeVaux se convirtió en la primera mujer en ganar esta emblemática carrera.
En un deporte históricamente dominado por hombres, su triunfo representa mucho más que una victoria deportiva. Es una señal de cambio, de apertura y de nuevas oportunidades.
DeVaux, quien fundó su establo hace apenas ocho años, logró esta hazaña en su primera participación en el Derby. Su reacción fue tan genuina como contundente: emoción, incredulidad y una clara conciencia del impacto de su logro.
“Me alegra poder representar a todas las mujeres y demostrar que podemos lograr lo que nos propongamos”, expresó.
Su victoria se suma a una tendencia creciente en el hipismo, donde cada vez más mujeres están ocupando espacios clave, tanto en la pista como fuera de ella.
Un año dominante para los Ortiz
El resultado del Derby no fue casualidad. Tanto José como Irad Ortiz ya venían teniendo un 2026 sólido.
Irad llegó a la carrera liderando la tabla de victorias del año, con más de 100 triunfos en la temporada. José, por su parte, se mantenía entre los primeros lugares, consolidando a ambos como dos de los jinetes más consistentes del circuito.
Su presencia en el Derby tampoco es nueva. Desde su debut como dúo en 2014, los hermanos se han convertido en figuras habituales en la carrera más importante del calendario hípico estadounidense.
Más que una carrera, un momento histórico
El Derby de Kentucky siempre ha sido sinónimo de tradición, elegancia y competencia. Pero este 2026 añadió algo más: una narrativa poderosa.
La imagen de dos hermanos dominando la carrera más importante del hipismo, junto al triunfo de una entrenadora que rompe barreras de género, redefine lo que representa este evento.
Porque al final, más allá de los tiempos y las apuestas, lo que queda son las historias. Y este año, el Derby no solo tuvo una gran carrera. Tuvo una que vale la pena recordar.







