Las querellas ya superan el total registrado durante todo 2025. Autoridades y organizaciones advierten sobre el crecimiento de fraudes electrónicos y estafas románticas dirigidas a personas mayores.
Los delitos contra los adultos mayores continúan aumentando en Puerto Rico y las cifras ya encendieron las alarmas entre las autoridades. A poco más de la mitad del año, el número de querellas presentadas supera todo lo registrado durante 2025, una realidad que refleja la creciente vulnerabilidad de esta población frente a distintos tipos de delitos, especialmente los fraudes.
Durante una vista pública de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Representantes, la Policía de Puerto Rico informó que hasta el 26 de junio se habían recibido 3,310 querellas relacionadas con delitos cometidos contra personas de edad avanzada. La cifra representa 224 denuncias más que las 3,086 registradas en todo el año pasado.
Los datos fueron presentados por el superintendente de la Policía, quien explicó que entre los delitos más frecuentes figuran las apropiaciones ilegales, las agresiones agravadas y un aumento sostenido en los fraudes telefónicos, el uso indebido de tarjetas bancarias y las estafas realizadas mediante medios electrónicos.
Un problema que va más allá del dinero
Especialistas en envejecimiento señalan que muchos de estos delitos no solo provocan pérdidas económicas. También generan ansiedad, depresión, pérdida de confianza e incluso afectan la salud física de las víctimas.
Diversos estudios internacionales han encontrado que los adultos mayores que sufren fraudes financieros presentan mayores niveles de estrés y un riesgo más alto de aislamiento social, especialmente cuando sienten vergüenza o temor de denunciar lo ocurrido.
En Puerto Rico, donde la población continúa envejeciendo aceleradamente, esta situación representa un reto cada vez mayor. Según datos del censo, cerca de una tercera parte de los residentes tiene 60 años o más, lo que convierte la protección de este grupo en una prioridad para las agencias gubernamentales.
Las estafas románticas preocupan cada vez más
Uno de los temas que más llamó la atención durante la audiencia legislativa fue el aumento de las llamadas estafas románticas, también conocidas como «fraudes de amor».
La Procuraduría de las Personas de Edad Avanzada explicó que los delincuentes crean perfiles falsos en redes sociales o aplicaciones de citas para establecer una relación de confianza con la víctima. Después de semanas o incluso meses de conversación, inventan emergencias médicas, problemas familiares, viajes o supuestas oportunidades de negocio para solicitar dinero.
Las víctimas suelen ser personas viudas, divorciadas o que viven solas, quienes encuentran en estas conversaciones una fuente de compañía sin sospechar que detrás del perfil existe una organización criminal.
Las autoridades indicaron que actualmente desarrollan campañas educativas para orientar a la población sobre esta modalidad de fraude y enseñar cómo identificar las señales de alerta.
Cómo protegerse
Los expertos recomiendan seguir varias medidas sencillas que pueden reducir significativamente el riesgo de convertirse en víctima.
- Desconfiar de llamadas, mensajes o correos electrónicos que soliciten dinero o información bancaria.
- Nunca enviar dinero a personas conocidas únicamente por internet.
- No compartir números de cuentas, tarjetas o contraseñas.
- Consultar con familiares o personas de confianza antes de realizar transferencias importantes.
- Verificar cualquier historia de emergencia mediante una llamada directa a familiares o instituciones.
- Denunciar inmediatamente cualquier intento de fraude ante la Policía.
Piden mejores estadísticas para combatir el problema
Durante la vista pública también se destacó la necesidad de que las agencias gubernamentales unifiquen la forma en que recopilan la información sobre delitos contra adultos mayores.
Los legisladores entienden que contar con estadísticas consistentes permitirá identificar con mayor precisión las modalidades criminales, dirigir campañas de prevención más efectivas y fortalecer las políticas públicas para proteger a una población que cada año representa una mayor proporción de los residentes de Puerto Rico.
Mientras tanto, las autoridades insisten en que la mejor herramienta sigue siendo la prevención. Hablar sobre estos delitos con familiares, vecinos y amigos puede evitar que más personas mayores caigan en manos de estafadores que aprovechan la confianza, la soledad o el desconocimiento para cometer sus crímenes.






