Un estudio de Cambridge University Press revela una tendencia que desafía los estereotipos sobre los jóvenes: aunque crecieron entre teléfonos inteligentes, redes sociales y plataformas digitales, cada vez más integrantes de la Generación Z prefieren abrir un libro físico y alejarse, al menos por un rato, de las pantallas.
Durante años se repitió que los teléfonos celulares estaban acabando con el hábito de leer entre los jóvenes. Sin embargo, una nueva investigación ofrece una fotografía bastante diferente, la Generación Z no solamente continúa leyendo, sino que está recuperando el libro impreso como uno de sus formatos favoritos.
El estudio How Gen Z Discover and Consume Books, de las investigadoras Kathi Inman Berens y Rachel Noorda, fue publicado en 2026 por Cambridge University Press y analiza dos encuestas nacionales representativas realizadas en Estados Unidos en 2022 y 2025. La investigación estudia a personas de la Generación Z, definida en este trabajo como los nacidos entre 1997 y 2012.
Los resultados llaman la atención: 65% de los encuestados había leído al menos un libro impreso durante 2025, frente al 59% registrado en 2022. Además, 66% se identificó como lector, 14 puntos porcentuales más que tres años antes.
No significa que los jóvenes hayan abandonado el mundo digital. Más bien ocurre algo diferente, utilizan internet para descubrir qué leer y luego, en muchos casos, escogen el papel.
Cambridge describe precisamente esa aparente contradicción: una generación formada con internet, teléfonos inteligentes y redes sociales muestra preferencia por el formato impreso mientras depende de mecanismos digitales, algoritmos, recomendaciones de otros usuarios y narrativas que circulan entre diferentes plataformas para descubrir nuevos títulos.
El fenómeno también puede interpretarse como una búsqueda de desconexión. El libro físico permite leer sin notificaciones, mensajes o las constantes interrupciones de un dispositivo conectado. Otra investigación de Cambridge sobre libros impresos y electrónicos encontró que entre lectores de 18 a 25 años, 81.3% consideraba que el papel era más agradable de manipular y utilizar.
Las librerías también regresan
El renacimiento del papel está acompañado por otro comportamiento inesperado: los jóvenes están regresando a librerías y bibliotecas.
Casi un tercio de los participantes compró algún libro en una librería física durante 2025. También aumentó el papel de las bibliotecas, 36% dijo haber descubierto un libro mediante la recomendación de un bibliotecario, frente al 15% en 2022.
Pero quizá el cambio más interesante ocurre en la forma de entender la lectura.
Para muchos integrantes de esta generación, leer ya no es necesariamente una actividad solitaria. BookTok, Bookstagram, clubes de lectura, reseñas, festivales y comunidades digitales han convertido los libros en parte de una conversación colectiva. Incluso una misma persona puede comenzar una historia en papel, continuarla en formato digital o escucharla como audiolibro.
La paradoja resulta fascinante, la generación que creció deslizando el dedo sobre una pantalla está descubriendo que también existe placer en pasar una página.
El libro impreso, tantas veces declarado moribundo durante la revolución digital, parece haber encontrado unos aliados inesperados, los jóvenes.







