Las altas temperaturas que afectan a Puerto Rico durante este verano han encendido las alarmas entre organizaciones comunitarias y expertos en salud, quienes advierten que los adultos mayores se encuentran entre las poblaciones más vulnerables ante el calor extremo y la escasez de agua que enfrentan diversas comunidades de la isla.
Ante esta realidad, la organización La Fondita de Jesús hizo un llamado al Gobierno, a los municipios, a las empresas privadas y a las organizaciones comunitarias para establecer espacios de sombra e hidratación en plazas públicas y otras áreas de alta concurrencia, con el fin de ofrecer alivio a las personas sin hogar y a los adultos mayores que pasan gran parte del día expuestos a las elevadas temperaturas.
Geraldine Bayrón Rivera, directora ejecutiva de la entidad, señaló que estos espacios, conocidos como oasis de hidratación, podrían convertirse en una herramienta vital para prevenir emergencias relacionadas con el calor.
“Se trata de un asunto de salud pública y de responsabilidad social. Las personas mayores y quienes viven en la calle necesitan lugares seguros donde puedan descansar, hidratarse y protegerse del sol durante las horas de mayor calor”, expresó.
La preocupación surge en momentos en que el Servicio Nacional de Meteorología ha reportado índices de calor que oscilan entre los 100 y 111 grados Fahrenheit en distintas regiones del país. Las condiciones más peligrosas suelen registrarse entre las 10:00 de la mañana y las 5:00 de la tarde, cuando la exposición prolongada puede provocar agotamiento por calor, deshidratación e incluso golpes de calor.
La situación resulta especialmente preocupante para los adultos mayores. Con el envejecimiento, el cuerpo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura, disminuye la sensación de sed y muchas personas enfrentan condiciones médicas o utilizan medicamentos que aumentan el riesgo de sufrir complicaciones durante eventos de calor extremo.
Según datos citados por La Fondita de Jesús, cerca del 40 % de las personas que experimentan la falta de vivienda por primera vez son adultos mayores. Además, muchas de ellas sobreviven con recursos limitados y viven en hogares donde no cuentan con sistemas de aire acondicionado, lo que dificulta aún más enfrentar las altas temperaturas.
Como parte de sus esfuerzos de apoyo, la organización ha ampliado los servicios disponibles en su sede de Santurce durante los meses de verano. Entre las medidas adoptadas se encuentran áreas de descanso con ventilación, acceso continuo a agua potable y horarios extendidos para el uso de duchas.
La entidad también exhortó a la ciudadanía y al sector privado a colaborar mediante la donación de agua embotellada, gorras, gafas de sol, bloqueadores solares y abanicos portátiles.
Los especialistas recuerdan que mantenerse hidratado, evitar la exposición al sol durante las horas de mayor intensidad y buscar espacios frescos son medidas esenciales para proteger la salud de los adultos mayores durante esta temporada. En momentos de calor extremo, un lugar con sombra y acceso a agua puede marcar la diferencia entre el bienestar y una emergencia médica.






