La organización sanitaria y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, piden a los líderes mundiales acelerar la aprobación de un tratado que busca garantizar una respuesta más rápida, coordinada y equitativa ante futuras emergencias sanitarias.
Más de seis años después de que el mundo enfrentara la peor crisis sanitaria del siglo XXI, la Organización Mundial de la Salud (OMS) volvió a lanzar una advertencia contundente: la próxima pandemia no es una posibilidad remota, sino una amenaza real para la que los países deben prepararse desde ahora.
Con ese mensaje, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, hicieron un llamado conjunto a los líderes mundiales para que impulsen la aprobación definitiva del Acuerdo sobre Pandemias, un instrumento internacional diseñado para fortalecer la prevención, preparación y respuesta frente a futuras emergencias sanitarias globales.
La iniciativa surge de las lecciones dejadas por la pandemia de COVID-19, que según estimaciones de la OMS provocó hasta 20 millones de muertes en todo el mundo y pérdidas económicas superiores a los 13 billones de dólares.
Un tratado histórico para la salud mundial
El Acuerdo sobre Pandemias fue adoptado por los Estados miembros de la OMS en mayo de 2025 tras más de tres años de negociaciones. Se trata del segundo tratado internacional jurídicamente vinculante aprobado bajo el Artículo 19 de la Constitución de la OMS, después del Convenio Marco para el Control del Tabaco de 2003.
Su objetivo principal es evitar que se repitan las desigualdades observadas durante la crisis del COVID-19, cuando muchos países de ingresos bajos y medios tuvieron dificultades para acceder a vacunas, tratamientos, pruebas diagnósticas y equipos médicos mientras las naciones más ricas aseguraban gran parte de los suministros disponibles.
El acuerdo establece mecanismos de cooperación internacional para mejorar la vigilancia epidemiológica, fortalecer los sistemas de salud, compartir información científica de manera más rápida y garantizar una distribución más equitativa de recursos médicos durante futuras emergencias.
La pieza que aún falta
Aunque el tratado fue aprobado formalmente en 2025, todavía no puede entrar en vigor porque permanece pendiente la negociación de un componente fundamental conocido como Sistema de Acceso a Patógenos y Participación en los Beneficios (PABS, por sus siglas en inglés).
Este mecanismo busca establecer reglas claras para que los países compartan de forma rápida muestras biológicas y datos genéticos de virus o bacterias con potencial pandémico. A cambio, las naciones que aporten esa información tendrían acceso más justo y oportuno a vacunas, medicamentos y diagnósticos desarrollados a partir de esos datos.
Durante la pandemia de COVID-19, muchos gobiernos denunciaron que compartieron información científica valiosa sin recibir posteriormente acceso equitativo a las vacunas producidas por la industria farmacéutica. Precisamente, uno de los principales objetivos del sistema PABS es corregir esas desigualdades.
Las negociaciones sobre este anexo han enfrentado diferencias entre países desarrollados, naciones en desarrollo y representantes de la industria farmacéutica, especialmente en torno a cómo distribuir los beneficios derivados de la investigación científica y qué obligaciones deberán asumir las empresas que desarrollen vacunas y tratamientos.
Un llamado a la acción urgente
En su mensaje conjunto, Lula y Tedros solicitaron tres acciones concretas a los gobiernos del mundo: voluntad política para cerrar las negociaciones, un compromiso firme con la equidad y sentido de urgencia para evitar nuevas demoras.
Los líderes recordaron que el acuerdo no otorga a la OMS autoridad para imponer confinamientos, restricciones de movilidad o campañas obligatorias de vacunación. Las decisiones relacionadas con la salud pública seguirán siendo responsabilidad exclusiva de cada país.
Los negociadores internacionales tienen previsto reunirse nuevamente del 6 al 17 de julio con la esperanza de alcanzar un consenso definitivo sobre el sistema PABS y permitir que el tratado avance hacia su proceso de firma y ratificación por parte de los Estados miembros.
Prepararse antes de la próxima crisis
Expertos en salud pública coinciden en que los factores que favorecen la aparición de nuevas enfermedades infecciosas continúan aumentando. El crecimiento urbano, la deforestación, el cambio climático, la movilidad internacional y la interacción cada vez más frecuente entre humanos y animales elevan el riesgo de que surjan nuevos patógenos capaces de propagarse rápidamente.
Además, brotes recientes de enfermedades como el ébola, la gripe aviar y otros virus emergentes han mantenido en alerta a las autoridades sanitarias internacionales. La propia OMS ha advertido que la próxima pandemia es una cuestión de cuándo ocurrirá y no de si ocurrirá.
Para la comunidad científica, el Acuerdo sobre Pandemias representa una oportunidad histórica para fortalecer la cooperación internacional antes de que llegue la próxima emergencia sanitaria global. La gran incógnita ahora es si los gobiernos lograrán dejar de lado sus diferencias y completar un pacto que muchos consideran esencial para proteger a las futuras generaciones.






