Un estudio internacional revela que el 12% de los nuevos casos de cáncer está relacionado con virus, bacterias y otros agentes infecciosos. En América Central y el Caribe la proporción alcanza el 13%.
Cuando se habla de cáncer, normalmente pensamos en factores como la genética, el cigarrillo, la alimentación, el alcohol, la exposición al sol o simplemente el paso de los años. Sin embargo, existe otro factor que muchas veces pasa inadvertido. Algunas infecciones también pueden terminar provocando cáncer.
Un nuevo análisis de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, organismo perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, estima que alrededor del 12% de los nuevos casos de cáncer diagnosticados en el mundo durante 2024 estuvieron relacionados con infecciones.
Eso representa aproximadamente 2.3 millones de casos, una cifra equivalente a casi uno de cada ocho nuevos diagnósticos de cáncer en el planeta.
La investigación, publicada en The Lancet Oncology, analizó doce agentes infecciosos que tienen evidencia científica de su capacidad para provocar cáncer en los seres humanos. Aunque la lista incluye distintos virus, bacterias y parásitos, cinco de ellos concentran prácticamente toda la carga de enfermedad.
El primero es una bacteria bastante conocida, Helicobacter pylori, relacionada principalmente con el cáncer de estómago. Los investigadores estiman que estuvo asociada con unos 760,000 casos de cáncer, alrededor del 4% de los nuevos diagnósticos registrados durante el año.
Muy cerca aparece el virus del papiloma humano, conocido como VPH, con aproximadamente 750,000 casos. Este virus está relacionado principalmente con el cáncer de cuello uterino, aunque también puede provocar otros tipos de cáncer.
Le sigue el virus de la hepatitis B, asociado con aproximadamente 360,000 casos, mientras que el virus de Epstein-Barr estuvo vinculado con unos 260,000. La hepatitis C representó cerca de 160,000 casos adicionales.
El Caribe también enfrenta el problema
Los resultados adquieren especial importancia para nuestra región. En América Central y el Caribe, aproximadamente el 13% de los cánceres diagnosticados durante 2024 estuvo relacionado con algún tipo de infección. En Sudamérica la proporción fue del 12%.
La diferencia resulta considerable cuando se compara con Europa occidental, donde estos cánceres representaron alrededor del 5% de los diagnósticos.
El problema es todavía mayor en las regiones con menos recursos. Según los investigadores, los países de ingresos bajos y medios concentraron el 77% de todos los cánceres relacionados con infecciones.
África subsahariana presentó la proporción más elevada. Allí, aproximadamente uno de cada cuatro cánceres estuvo relacionado con agentes infecciosos, principalmente el VPH y el herpesvirus asociado al sarcoma de Kaposi, además de la presencia del VIH.
Asia Oriental, por su parte, registró el mayor número absoluto, con unos 990,000 casos, impulsados principalmente por infecciones con H. pylori y hepatitis B.
La prevención puede marcar la diferencia
A diferencia de otros factores de riesgo que pueden ser difíciles de controlar, varias de las infecciones relacionadas con el cáncer pueden prevenirse, detectarse o tratarse antes de que provoquen consecuencias mayores.
La vacunación contra el VPH y la hepatitis B, por ejemplo, constituye una herramienta importante de prevención. Las pruebas para detectar ciertas infecciones, los tratamientos disponibles y los programas de detección temprana del cáncer también pueden reducir considerablemente el riesgo.
Por eso los investigadores insisten en que combatir determinadas infecciones también debe considerarse parte de las estrategias mundiales contra el cáncer.
Uno de los nuevos focos de atención es el virus de Epstein-Barr. Durante años se ha relacionado con algunos linfomas y el cáncer nasofaríngeo, pero existe cada vez más evidencia de su participación en ciertos cánceres de estómago. Actualmente no existe una vacuna eficaz contra este virus.
Para Harriet Rumgay, investigadora de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer y coautora del estudio, los resultados demuestran el importante papel que puede desempeñar el control de las infecciones para disminuir la carga mundial del cáncer.
El gran obstáculo continúa siendo el acceso. Aunque existen vacunas, pruebas diagnósticas, tratamientos y programas de detección, millones de personas todavía no tienen acceso adecuado a ellos debido al costo, las limitaciones de los sistemas de salud y las desigualdades entre países.
El mensaje que deja la investigación es claro. Prevenir una infección, detectarla temprano o tratarla correctamente puede significar también prevenir un cáncer años después.
Y cuando hablamos de una enfermedad que afecta a millones de familias cada año, esa posibilidad convierte la prevención en una herramienta demasiado importante como para ignorarla.













