
AUTOR
Dr. Luis Colón
PhD; MCTWC
Director Ejecutivo Alianza
por la Salud del Adulto Mayor
En un mundo que avanza a gran velocidad y donde muchas veces la prisa deja a un lado lo esencial, resuenan con fuerza las palabras del Papa León XIV: “Unan sus corazones en el hogar, pues allí comienza el verdadero camino hacia la paz, la fe y el futuro.” Este llamado, tan sencillo como profundo, nos recuerda que la familia sigue siendo el primer espacio de encuentro, de sanación y de esperanza. En ella aprendemos a cuidar, a convivir y a amar. Y cuando la familia se fortalece, se fortalece también el tejido de toda sociedad.
Desde la Alianza por la Salud del Adulto Mayor, abrazamos este mensaje como un mandato moral y comunitario. Nos invita a mirar con atención y con ternura hacia nuestros hogares, ¿cómo estamos cuidando a nuestros mayores?, ¿qué espacios dejamos para el diálogo y el acompañamiento entre generaciones?, ¿qué silencios permanecen sin ser atendidos?
Uno de esos silencios lo padecen miles de hombres que, a lo largo de su vida, han sido vistos como proveedores, pilares o protectores, pero pocas veces como personas vulnerables, necesitadas también de apoyo físico y emocional. Hoy sabemos que los trastornos del suelo pélvico, muchas veces catalogados erróneamente como problemas femeninos, afectan también a una gran parte de la población masculina, especialmente en la edad adulta.
La incontinencia urinaria, el dolor crónico, la disfunción eréctil y otros síntomas relacionados al suelo pélvico son más comunes de lo que se piensa. Sin embargo, el estigma y el desconocimiento hacen que estos hombres sufran en silencio, lo que deteriora no solo su salud física, sino también su autoestima, sus relaciones y su calidad de vida. Es hora de hablar con claridad, la salud masculina no puede seguir siendo un tabú. Necesitamos educación, prevención y acceso a tratamientos que les devuelvan no solo el bienestar, sino la dignidad.
Esta edición también nos honra con la historia de Fernando Luis Valentín, un empresario puertorriqueño que ha sido un padre excepcional para sus tres hijas.Fernando Luis no solo priorizó a sus hijas ante todo, sino que sembró en ellas valores tan sólidos que hoy florecen en mujeres profesionales y exitosas, comprometidas con su comunidad.
Historias como la suya nos conmueven y nos inspiran. Porque detrás de cada adulto mayor hay una historia de lucha, de sacrificio y de amor. Porque los hogares donde se cría con valores, se cuida con esmero y se perdona con el corazón, son los verdaderos cimientos de un futuro esperanzador.
Desde la Alianza por la Salud del Adulto Mayor, reafirmamos nuestro compromiso de construir un país más humano, donde se reconozca y celebre la contribución de nuestros adultos mayores, donde los hombres encuentren espacio para cuidar su salud sin prejuicios, y donde la nutrición, el movimiento y el cariño sean los ingredientes fundamentales del bienestar colectivo.
Este es el momento de unir corazones. De sanar cuerpos. De educar mentes. Y de apostar, con esperanza, a un mañana más fuerte, más justo y más amoroso.
En la Alianza, nuestros viejos, los adultos mayores, son y serán nuestra razón de ser.
Bendiciones.















