Una investigación internacional advierte que las molestias físicas no necesariamente empeoran con la vejez. Las mujeres presentan mayor prevalencia de dolor y los especialistas recomiendan prestar atención a sus primeras manifestaciones desde la adultez temprana.
Durante años hemos relacionado los dolores de espalda, rodillas y articulaciones con el envejecimiento. Sin embargo, una nueva investigación plantea que las molestias físicas pueden aumentar con mayor rapidez mucho antes de llegar a la tercera edad, especialmente durante las primeras décadas de la vida adulta.
El estudio, publicado en la revista científica Nature Medicine, encontró que los incrementos más pronunciados en la prevalencia del dolor ocurren antes de los 55 años. Los investigadores consideran que estos resultados podrían cambiar la manera de abordar su prevención y tratamiento.
Matt Fillingim, investigador de la Universidad de McGill, en Canadá, y primer autor del trabajo, explicó que la adultez temprana, particularmente entre los 20 y los 40 años, podría representar una etapa importante para intervenir antes de que las molestias se conviertan en problemas persistentes.
Entre los posibles factores relacionados con este aumento figuran los empleos físicamente exigentes, las dificultades para dormir, el estrés psicológico y la acumulación de lesiones. No obstante, los investigadores aclaran que el estudio no permitió establecer cuáles son las causas directas.
Las mujeres reportan más dolor
La investigación examinó información sobre dolor autodeclarado recopilada entre 1990 y 2025 en 118 países y territorios, con participantes de edades comprendidas entre los cinco y más de cien años.
Los resultados mostraron que las mujeres reportaron más dolor que los hombres en las once regiones corporales evaluadas.
Los especialistas consideran que podrían intervenir factores hormonales, diferencias en el funcionamiento del sistema nervioso e inmunitario y circunstancias sociales relacionadas con el reconocimiento y tratamiento del dolor. Sin embargo, todavía no existe una explicación definitiva.
También encontraron diferencias según la zona del cuerpo. Los dolores de cabeza y abdomen alcanzaron sus mayores niveles antes de la vejez, mientras que las molestias de espalda, cadera y rodillas tendieron a aumentar con la edad.
Los ingresos también influyen
Las condiciones económicas mostraron una relación importante con la frecuencia del dolor. En países con menor desarrollo humano, las personas mayores reportaron niveles considerablemente superiores de molestias físicas.
Entre quienes tenían 80 años o más, la diferencia en la prevalencia de cualquier dolor corporal alcanzó aproximadamente 31 puntos porcentuales entre países de menores y mayores ingresos.
El tabaquismo, la obesidad y los bajos ingresos también estuvieron asociados con mayores niveles de dolor. Las personas con obesidad reportaron especialmente molestias en rodillas, caderas y tobillos.
Los investigadores advierten que estas asociaciones no demuestran una relación directa de causa y efecto.
El principal mensaje del estudio es que la prevención del dolor no debe esperar hasta la vejez. Reconocer las molestias persistentes y buscar atención médica desde edades tempranas puede contribuir a evitar que afecten la movilidad, el trabajo y la calidad de vida.















