
AUTOR
Dr. Juan J. López Fontanet
Médico especialista
en Medicina de Familia
A medida que envejecemos, es natural experimentar olvidos ocasionales —como no recordar dónde dejamos las llaves o el nombre de una persona conocida—. Sin embargo, cuando estos olvidos se vuelven frecuentes o interfieren con la vida diaria, podrían ser señales de deterioro cognitivo que merecen atención.
¿Qué es el deterioro cognitivo?
El deterioro cognitivo leve supone una disminución de la memoria y de otras capacidades mentales que supera lo esperado para la edad, sin alterar significativamente la vida diaria. Representa una etapa intermedia entre el envejecimiento normal y la demencia.
¿Qué lo causa?
Existen varios factores de riesgo que podemos prevenir o controlar, como:
– Presión arterial alta
– Diabetes mal manejada
– Falta de ejercicio
– Dieta poco saludable
– Depresión no tratada
– Aislamiento social
– Tabaquismo o consumo excesivo de alcohol
¿Qué puede hacer?
La buena noticia es que hay medidas sencillas que puede incorporar desde ya en su rutina:
– Manténgase físicamente activo. Caminar 30 minutos al día mejora la circulación y favorece la formación de nuevas células cerebrales.
– Alimente su mente con actividades como jugar, leer, escribir, hacer crucigramas o aprender algo nuevo, lo cual estimula las funciones cognitivas y la plasticidad neural.
– Siga una dieta equilibrada, por ejemplo, de estilo mediterráneo (frutas, verduras, pescado, nueces y aceite de oliva), para fortalece el cerebro.
– Mantenga una vida social activa. La interacción con otras personas es tan valiosa para la salud mental como el ejercicio.
– Duerma bien. El descanso reparador es clave para consolidar la memoria.
– Controle sus enfermedades. Visite al médico regularmente para mantener bajo control la presión, el azúcar y el colesterol.
¿Cuándo consultar a un médico?
Si usted o un ser querido experimentan alguno de estos signos, es momento de actuar:
– Olvidos frecuentes que afectan la rutina diaria
– Dificultad para seguir conversaciones o instrucciones
– Pérdida de orientación, incluso en lugares conocidos
– Cambios en la personalidad
Detectar estas señales a tiempo permite intervenir con mayores probabilidades de éxito.
En resumen, cuidar la mente es fundamental para un envejecimiento saludable. Como médico de familia, creo firmemente en la prevención y en un acompañamiento cercano en todas las etapas de la vida. Si tiene dudas o necesita orientación, estamos aquí para apoyarle.














