La expectativa de vida de las puertorriqueñas alcanza los 84.1 años, una de las más altas del mundo. Aunque los hombres también han ganado años de vida, la diferencia entre ambos grupos se mantiene y plantea nuevos desafíos para la salud y el bienestar de una población que envejece.
En Puerto Rico, las mujeres tienen mayores probabilidades de disfrutar de una vida más larga que los hombres. Los datos más recientes del Instituto de Estadísticas de Puerto Rico y el Departamento de Salud revelan que la expectativa de vida femenina alcanza los 84.1 años, mientras que la masculina se sitúa en 76.6 años. La diferencia de siete años y medio confirma una tendencia que se ha mantenido durante décadas y que coloca a las puertorriqueñas entre las mujeres más longevas del mundo.
Las cifras corresponden a 2023 y reflejan una mejoría en la supervivencia de la población. En 2010, la expectativa de vida era de 82.4 años para las mujeres y 74.9 para los hombres. Desde entonces, ambos grupos han ganado 1.7 años, aunque la distancia entre ellos prácticamente no ha cambiado.
El informe, elaborado conjuntamente por el Instituto de Estadísticas y el Departamento de Salud, examina la evolución de la mortalidad en Puerto Rico desde el periodo 2009-2011 hasta el de 2022-2024. Sus resultados permiten conocer cuánto ha avanzado la isla en materia de longevidad y cómo se compara con otros lugares del mundo.
Puerto Rico ocupa la posición 35 en expectativa de vida de su población general. Sin embargo, cuando se analizan los resultados por sexo, las mujeres alcanzan el puesto 18 a nivel mundial, mientras que los hombres se ubican en la posición 44.
Alberto L. Velázquez Estrada, gerente sénior de proyectos estadísticos del área de demografía del Instituto de Estadísticas, explicó que los avances médicos, los nuevos tratamientos y el desarrollo de medicamentos han contribuido a prolongar la vida de la población. Enfermedades que décadas atrás representaban mayores riesgos de muerte hoy pueden tratarse o mantenerse bajo control durante más tiempo.
No obstante, vivir más años también depende de otros factores. La alimentación, la actividad física, la prevención de enfermedades, los hábitos cotidianos y la atención médica oportuna pueden influir en la salud a medida que envejecemos. Las diferencias biológicas y determinadas conductas de riesgo también ayudan a explicar por qué los hombres suelen registrar una mortalidad más elevada.
El estudio recoge, además, los efectos que tuvieron los huracanes de 2017 y la pandemia de COVID-19 sobre la mortalidad en Puerto Rico. Ambos acontecimientos provocaron retrocesos temporales en la expectativa de vida, aunque la tendencia general durante el periodo estudiado fue de recuperación y crecimiento.
Es importante aclarar que estas cifras representan promedios estadísticos calculados a partir de las tasas de mortalidad. No significan que todas las mujeres vivirán hasta los 84 años ni que los hombres necesariamente morirán antes de los 77.
Para Puerto Rico, donde cada vez hay más personas de edad avanzada, estos resultados también representan un llamado a fortalecer los servicios de salud, los programas de prevención, el cuidado prolongado y las redes de apoyo familiar y comunitario.
La mayor longevidad femenina, por ejemplo, plantea necesidades particulares relacionadas con el acompañamiento, la seguridad económica y el acceso a servicios durante la vejez, especialmente entre quienes viven solos o requieren asistencia para sus actividades diarias.
El verdadero desafío no consiste únicamente en sumar años a la vida. También es necesario procurar que esos años transcurran con buena salud, autonomía y oportunidades para mantenerse activos, compartir con la familia y participar plenamente en la comunidad. Porque llegar a una edad avanzada es una buena noticia, pero poder disfrutarla con bienestar y dignidad debe ser una prioridad para todos.















